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El Wiki-constitucionalismo Latinoamericano


América Latina tiene la historia constitucional más tortuosa del mundo. De acuerdo con un estudio de José Luis Cordeiro sobre las constituciones de todos los países del mundo, 19 de los 21 países de América Latina han tenido por lo menos cinco constituciones, 11 han escrito por lo menos 10, y cinco países han adoptado 20 o más. La República Dominicana encabeza la lista con 32, seguida por Venezuela con 26, Haití con 24 y Ecuador con 20. Para ser claros, no se trata de enmiendas, sino rescrituras amplias que rehacen las estructuras del gobierno, o como  expresó  el presidente de Bolivia, Evo Morales, al promulgar la Constitución 17 del país: “Para refundar la nación”.

En cambio, en la América angloparlante, Canadá ha tenido dos constituciones y  los Estados Unidos una. Contrasta aún más la brevedad de la Constitución de los EE.UU. con 7 artículos originales (y 27 enmiendas ratificadas) con, digamos, 444 artículos originales en Ecuador, 411 en Bolivia, o los 375 de Honduras. Por otra parte, algunas de las sociedades mas exitosas no se han molestado en crear una constitución codificada.  Por ejemplo: el Reino Unido, en Europa,  Hong Kong en Asia, Nueva Zelanda en Oceanía, e Israel en el Oriente Medio.

Wiki-constitucionalismo – que hace referencia a la siempre cambiante base de datos de Wikipedia –  es el apto neologismo acuñado por el analista político Daniel Lansberg-Rodríguez para describir el ciclo vicioso de América Latina  de rescribir sus constituciones.  Señala Lansberg-Rodríguez que, casi siempre, la institución de la presidencia emerge fortalecida a partir de la rescritura, lo que debilita las otras ramas del gobierno.

Las nuevas constituciones son siempre propuestas como necesarias para una buena gobernación, y a las constituciones anteriores se les atribuyen todos los males de la nación que ahora se podrán afrontar con los nuevos documentos. Como por magia,  el proceso de escribir una nueva constitución exonera a los gobernantes de la responsabilidad personal de desarrollar estrategias eficaces y administrar sabiamente y transfiere la culpa a un objeto inanimado: la antigua constitución.

¿A qué se debe esta excentricidad Latinoamericana de plasticidad constitucional? Un pasaje en el libro del profesor Carlos Eire, “Aprendiendo a Morir en Miami”, donde explora su asimilación a la vida americana nos ofrece una pista cultural.

A medida que aprende el idioma, el joven Carlos observa que su pensamiento es diferente en inglés, y que su nueva forma de pensar altera su percepción del mundo. Le asombra la forma en que su nuevo idioma  le otorga y exige mucha más responsabilidad personal que el castellano.

El profesor Eire expone como ejemplo que si en camino a la clase uno de los libros que lleva cae al suelo, en español se suele decir. “se me cayó el libro”. Esta construcción gramatical reflexiva no se usa en ingles. En ingles sería algo así como decir: ” El libro se cayó de mí por si mismo”.  La construcción castellana implica un desplazamiento de responsabilidad y una victimización. En contraste, en la composición en inglés aceptamos responsabilidad y simplemente decimos: “Dejé caer mi libro” (I dropped my book).  Solamente diríamos “el libro se cayó” (the book fell) si no somos responsables de llevarlo con nosotros.

Con  humor el profesor Eire enfatiza la diferencia en percepción: “¡Oh maldito sea!, el libro tuvo la osadía de caerse de mis manos.  Maldito libro. Maldita gravedad. Pobre de mí. Si sólo las leyes de la gravedad fueran diferentes, no estaría teniendo este problema”. Seguir leyendo El Wiki-constitucionalismo Latinoamericano