Mensaje de la sociedad civil en Cuba a la Organización de Estados Americanos


La sociedad civil independiente en Cuba está en un momento fundamental. Nuestra madurez como tejido nuevo en la sociedad, que ha cambiado y contribuido a las mutaciones cívicas que experimenta el país, nos permite adelantar la idea de potenciar, legitimar e institucionalizar nuestro intercambio con y desde la sociedad civil global, especialmente en nuestro hemisferio.

Un punto de inflexión clave ha sido el creciente interés dentro de nuestra región por reinsertar a nuestro país en sus diversos procesos de integración. Algunos de ellos privilegiando exclusivamente las relaciones entre los Estados; otros favoreciendo la participación gradual de Cuba en los mecanismos legitimados por toda la comunidad de Estados hemisférica.

En este último caso se encuentra la Organización de Estados Americanos (OEA) que ha venido haciendo ingentes esfuerzos para la inserción de Cuba. Un paso en esta dirección fue el levantamiento, en la Cumbre de la OEA celebrada en Honduras  en el 2009, del veto a que el gobierno cubano ocupara el asiento correspondiente a nuestro país dentro del más importante organismo regional en las Américas.

Este cambio de estrategia, controversial, responde a un nuevo contexto en el que se toma en cuenta la profunda interrelación e interdependencia de un mundo cada vez más globalizado por la economía, la movilidad y la información. En él se defienden los intereses pero, con más nitidez, se reconoce el papel de los valores democráticos para una integración desde los ciudadanos.  Es claro que las crisis que afrontamos indican que la América de los Estados solo tendrá sentido como expresión de la América de los ciudadanos.  Los Estados solos no están en capacidad de afrontar el futuro.

En esta dirección, las organizaciones y personas públicas  abajo firmantes, como parte de la sociedad civil independiente (ONGIs) en Cuba, creemos necesario, no solo trabajar e intercambiar con, y obtener reconocimiento de, ONGs homólogas en la región, sino trabajar y dirigirnos a las estructuras decisorias de la OEA en busca de reconocimiento institucional hacia quienes en Cuba venimos trabajando por la democratización, el respeto a las libertades fundamentales, la liberación de todos los prisioneros políticos  ―dentro y fuera de las cárceles―,  el fin de la represión contra los activistas de la sociedad civil y la ratificación de los pactos de derechos humanos; todo como regreso a los valores fundacionales de nuestro hemisferio occidental.

La Carta Democrática Interamericana de 2001, aprobada en Lima, Perú, pone en perspectiva y ratifica la importancia de conseguir que los valores democráticos constituyan el fundamento de nuestros procesos de integración, y ciertamente esto solo podrá lograrse con el fortalecimiento del papel, la presencia y la legitimidad de la sociedad civil y de la ciudadanía en cada uno de nuestros países. Un proceso que debe empezar ahora frente a los desafíos y amenazas que siempre aguardan en la sombra de las sociedades civiles marginadas.

En un momento de serios peligros para los valores democráticos a escala mundial, nuestro hemisferio puede enviar un mensaje global y pro activo de compromiso y trabajo compacto a favor de esos valores. Esto pasa por el reconocimiento de la OEA a las ONGIs en Cuba. El hecho de que el gobierno cubano haya sido invitado de regreso es una premisa para comenzar a trabajar con quienes en Cuba se reconocen en los principios e instituciones que fundaron a la Organización de Estados Americanos. Seguir leyendo Mensaje de la sociedad civil en Cuba a la Organización de Estados Americanos

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El caso Fariñas y la política de estado en Cuba


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La dictadura castrista vuelve a mostrar su verdadero rostro al intentar asesinar al opositor y premio Sajarov Guillermo Fariñas.

Un agente provocador del régimen irrumpió durante una reunión de opositores del Frente Anti-totalitario Unido (FANCU) en Santa Clara, con el propósito de quitarle la vida a Fariñas resultado gravemente herida la Dama de Blanco María Arango Percival. También fueron heridos la Dama de Blanco Isabel Fernández Llanez, el tío de Fariñas, Miguel Fariñas Key, y los opositores Jesús Arístides Hernández Pérez y Frank Reyes López.

El agresor, al salir del lugar, fue recogido por el capitán de la Seguridad del Estado, Reinier Rodríguez Conte, quien echándole el brazo por encima lo monto en su auto y lo llevo a su casa, donde hasta el presente se encuentra en libertad a pesar de las denuncias hechas por el propio Fariñas en una estación de policía de Santa Clara.

Lo curioso es que tales hechos ocurren cuando la dictadura está envuelta en una ofensiva propagandística con vistas a cambiar la percepción de su imagen en los círculos internacionales. El régimen ha simulado una apertura permitiendo a los ciudadanos abrir negocios pequeños por cuenta propia; haciendo alarde de inversiones extrajeras billonarias como las del puerto de El Mariel; facilitando la salida al exterior de los cubanos, incluso de algunos opositores; desplegando sus cabilderos en los círculos de poder en Washington y Bruselas; y movilizando a sus plumas mercenarias en los grandes periódicos para exigir se les levante el embargo y que los capitales foráneos inviertan en Cuba.

Pero en Cuba la realidad, es que el carácter estalinista y tiránico del régimen persiste. Son frecuente los arrestos y detenciones de opositores. El pasado mes de Octubre se detuvieron 413 opositores para un total de 7,675 detenciones arbitrarias según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

Si recordamos hace tan solo un par de años (2012) la dictadura asesinó a los opositores Oswaldo Paya Sardiñas y Harold Cepero. Ese mismo año también asesinó Wilmar Villar Mendoza y a Juan Wilfredo Soto García. En el 2010 al preso político Orlando Zapata Tamayo.

El régimen no ha renunciado a su longeva política de estado para el exterminio selectivo de opositores. Una política que comenzó desde 1959 cuando el actual mandatario General Raúl Castro Ruz mató 72 personas en Santiago de Cuba durante los primeros días de Castro haber tomado el poder. Para luego, misteriosamente, hacer desaparecer al comandante Camilo Cienfuegos en Octubre de 1959. En 1960 en la fortaleza de La Cabaña el genocida Ernesto (Che) Guevara fusiló miles de cubanos tras juicios amañados cuyas sentencias de muerte estaban pre-dictadas. En 1962, por ejemplo, específicamente el 30 de agosto, se fusilaron en ese solo día 489 personas. A los largo de las más de cinco décadas del castrismo continuó esta macabra política estalinista en donde se destacan en 1972 el asesinato en la cárcel de Pedro Luis Boitel. En 1989 el fusilamiento del general Arnaldo Ochoa.  El derribo de las avionetas de Hermanos al rescate en 1996 matando a sus tripulantes en labores de rescate humanitario. Sin dejar de destacar los asesinatos de niños para escarmentar y amedrentar al pueblo como los de Rio Canimar  (1980) y los del Remolcador ’13 de Marzo’ (1994) o el fusilamiento de tres jóvenes del incidente de la lancha “La Baraguita” en 2003. Hasta hoy se han contabilizado unas 8,567 muertes atribuidas a la dictadura castrista.

Esta consistente política de ejecuciones pone de manifiesto la existencia de una  política de estado orientada al exterminio de opositores que a juicio del régimen pudieran representarles una amenaza a su poder absolutista. Un hecho evidente el cual los mercenarios del falso periodismo como Eugenio Londoño del New York Times rehúsan reconocer.

Parece ser que la dictadura, tras la visita de Guillermo Fariñas al extranjero y reunirse con la oposición en el exilio, lo considera un elemento peligroso para el régimen , como un día igualmente consideró así a Oswaldo Paya Sardiñas y lo asesinó, simulando un supuesto “accidente” de auto. Está claro que cualquier cosa que le pase al portador del Premio Sajarov será  responsabilidad exclusiva de los hermanos Castro. Seguir leyendo El caso Fariñas y la política de estado en Cuba