Validez de las Constituciones Post-Independencia


Publicado por: Sergio Ramos

En la Cuba post-independencia se promulgaron tres constituciones a saber: La de 1901, la de 1940 y la de 1976.

La Constitución de 1901, a pesar de haber sido redactada por una Asamblea Constituyente producto de la voluntad electoral del pueblo recién liberado, la soberanía de aquella fue mermada por la imposición foránea de la llamada Enmienda Platt, que autorizaba la intervención de un país extranjero, los Estados Unidos, en los asuntos internos de Cuba, y más aún, a intervenir, como así lo hizo en 1906, lo que implicaba una seria disminución de la soberanía nacional.

Por su parte la Constitución de 1940, promulgada tras la caída del dictador Gerardo Machado, fue redactada por una Asamblea Constituyente con plena independencia y soberanía, y con representación de todas las fuerzas políticas y sociales del país en aquel entonces, contando con delegados desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda. Contó también con un ambiente de significativa  garantía y respeto a los  derechos humanos y civiles del pueblo y fue refrendada libremente por el pueblo cubano. Puede decirse que fue una verdadera manifestación de la soberanía del pueblo cubano. Ciertamente fue una constitución ‘de jure’, porque reunió  todos los requisitos de legitimidad.

Lamentablemente, el rompimiento del orden constitucional tras el golpe de estado del general Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, alteró el desarrollo democrático del país y su constitución violentada a fuerza de bayonetas.

Tras la caída del dictador Batista,  el actual régimen en el poder, lejos de ceñirse al mandato constitucional vigente, ignoró esta  y faltó  a las promesas hechas al pueblo en el llamado Manifiesto de la Sierra Maestra de 12 de julio de 1957 , en donde reconocía a la Constitución de 1940  como Ley Suprema del país, y en vez de  ponerla en pleno vigor , convocando, como prometió, a elecciones libres en un  año , el dictador Fidel Castro absorbió para sí , de modo absoluto, todos los poderes que correspondían al pueblo e impuso por la fuerza , el engaño y la violencia un nuevo régimen dictatorial de corte totalitario.

Contrario a lo prometido al pueblo, el tirano Castro proclamó en 1961,  unilateral e inconsultamente, un estado totalitario Marxista-Leninista y entregó la soberanía nacional a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS),  convirtiendo a Cuba en una neo-colonia de Moscú.

Una vez tuvo el control total del país, ganado a fuerza de represión y asesinato, y tras haber privado al pueblo de todos sus derechos humanos, de sus libertades civiles y de haber convertido a los cubanos en esclavos del estado totalitario; bajo un ambiente de terror de estado, promulgó teatralmente la actual Constitución Socialista de 1976.

La Constitución de 1976 fue redactada por los componentes de la oligarquía que usurpaba el poder al pueblo. Fue redactada a tenor con los deseos y caprichos del tirano Fidel Castro, y luego  discutida bajo un ambiente de coacción, intimidación y violencia generalizada, con privación de todas las libertades; careció de la debida representatividad en su redacción, estando ausente todo aquel que se oponía o disentía del régimen. Adoleció de una asamblea constituyente representativa de todo el abanico político , social y económico de la nación , con independencia y soberanía plena; y finalmente, montó un espectáculo politiquero simulando someterla a un referéndum viciado debido a que el organismo destinado al escrutinio electoral estaba  carente de la autonomía,  transparencia y la imparcialidad requerida para la garantía y pureza de los procedimientos refrendadores y , además, porque dicho proceso de refrendación careció del ambiente electoral adecuado; sin las garantías a la libertad expresión, de reunión y asociación. Además, hubo exclusión de una parte significativa de la población, forzada al destierro o al presidio político.  Fue, por tanto, una constitución impuesta al pueblo, por tanto ‘nulla ab initio et nulla ipsum’.

Dicha constitución sufrió tres enmiendas a saber: En 1978 para cambiar el nombre de Isla de Pinos a Isla de la Juventud, en 1992 para atemperar la misma ante el desplome del campo socialista y la última en el 2003 para convertir en un “lege scriptum est in petra” todo cambio distinto al sistema socialista en Cuba. Las tres enmiendas posteriores a dicho cuerpo de ley, también adolecieron de los mismos vicios que el cuerpo constitucional original, por lo que las hacen nulas de toda nulidad.

Para añadir a su nulidad, dicho ordenamiento jurídico contempla articulados que instituyen con rango constitucional la violación de derechos humanos a los cubanos, como lo es el caso del artículo 62 que limita los derechos ciudadanos a aquellos ejercidos dentro del campo de la ideología socialista totalitaria, incluyendo y penalizando cualquier otra línea de pensamiento distinta u opuesta, al pensamiento oficialista, al gobierno y al estado.

Tal constitución adoleció de serios vicios en su redacción,  promulgación y refrendación que la hacen nula, con lo cual la convierten en un cuerpo jurídico totalmente ilícito.

Por cuanto, dada la ilegitimidad y la nulidad absoluta que en derecho tiene de la Constitución de 1976, la misma, a pesar de que es aplicada como ordenamiento jurídico ‘de facto’, debe ser anulada totalmente su vigencia por ser completamente carente ‘de jure’.

En consecuencia, en estricto derecho debemos concluir que la Constitución legítima, que ‘de jure’ tiene de Cuba, es la de 1940, a pesar que no rige ‘de facto’ desde 1952. Por lo que, en tanto y cuanto una Asamblea Constituyente  debidamente convocada y cuyos delegados libremente electos por los todos los nacionales cubanos y que sean representativos de todo el abanico político, social, económico, étnico y cultural del pueblo cubano, no la enmiende, o la derogue, esta sigue siendo la legítima Ley Suprema de la República.

Ahora bien, debemos ser realistas. Ante el hecho de que por más de cinco décadas de tiranía totalitaria desgobernando y arruinando al país, y ante la evolución de la humanidad en los últimos cincuenta años, la Constitución de 1940 resulta inaplicable en muchas de sus partes. Sin embargo, si lo es en cuanto a los principios y garantías a las libertades civiles. Por lo que el Título IV sobre Derechos Fundamentales (Artículos 20 al 42) debe ponerse en inmediato vigor para iniciar el proceso de transición hacia un nuevo orden político social y económico del país, bajo un nuevo ordenamiento constitucional.

Para iniciar esta ruta hacia el estado de derecho democrático, el gobierno de transición, deberá promulgar una Ley de Bases y Garantías Constitucionales al amparo de los preceptos y principios de la Constitución de 1940, pero adaptados a la realidad presente, y convocar a elecciones para delegados a una Asamblea Constituyente, bajo todas las garantías y purezas procesales, para forjar el nuevo orden jurídico y democrático que habrá de regir en Cuba.

CUBANOS UNIDOS DE PUERTO RICO

Arq. Manuel Fernández, Coordinador General

Prof. Andrés Candelario

Lic. Guillermo Toledo

Lic. Sergio Ramos

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