Las bases liberales de la política en Cuba


Publicado por. Fernando Palacio Mogar

Hablar sobre las ideas liberales hoy en Cuba encarna un gran reto como proyecto para la sociedad. En primer lugar, la gran propaganda mediática se enfila contra ellas y presentan al liberalismo solo como una estrategia económica, de un grupo minoritario de poderosos y burócratas, encaminada a enriquecerse ellos y aplastar, explotar y empobrecer a los más débiles. Sin embargo, el liberalismo es la tradición política de Cuba.

Penuria y analfabetismo, desigualdades e injusticias son algunas de las supuestas consecuencias que se derivan de la aplicación del liberalismo, pero la realidad ha demostrado que puede contribuir a resolver el gran problema que enfrenta la nación cubana desde hace más de 50 años. La economía de mercado es un elemento primario, que vemos como el remedio eficaz para salir de la actual situación. Quienes atacan el liberalismo, tanto dentro como fuera de Cuba, no han reconocido que diversos países, a raíz de haber implementado y guiado tanto su economía como su política sobre la base de las ideas liberales, se han visto favorecidos con el crecimiento constante de su economía.

Tenemos por ejemplo a Perú, que por más de 20 años ha mostrado el ascenso en flecha de sus datos de desarrollo económico. Para quienes defendemos esta corriente política en Cuba, es importante estudiar el Manifiesto Liberal de Oxford y la Agenda Liberal para el Siglo XXI. Aquí encontramos la esencia de nuestras ideas en postulados claros y profundos, que brin-dan una auténtica visión del pensamiento liberal moderno. La extensa obra de esta corriente política concierne a los liberales cubanos de hoy.

El papel del mercado y los principios y postulados del pensamiento liberal nos colocan frente al desafío de defender el liberalismo dentro de Cuba. Hoy los cubanos somos víctimas de una total intromisión del Estado en nuestras vidas y nos afecta la toma de sus decisiones erráticas. La experiencia demuestra que sería muy beneficioso implantar la división de poderes, para que quienes tomen decisiones que afecten a la comunidad estén más cerca de los afectados. Esa proximidad suele traducirse en mejores formas de gobierno. Se trata de que los poderes públicos no sean más que los necesarios y que la rendición de cuenta sea más sencilla y transparente.

Las circunstancias actuales de los cubanos son muy desfavorables para el ejercicio de sus derechos y su desarrollo como ciudadanos. Hay serias limitaciones a la difusión y aplicación de ideas; persiste un analfabetismo democrático de la sociedad en general, pero hay mayores demandas de cambio, un creciente malestar social y una pérdida creciente de legitimidad de las autoridades. El mismo proceso de ajustes emprendido por el gobierno ha terminado por convencer a la gente de las políticas erráticas y concepciones inapro-piadas para crear y sostener el bienestar del país. Al mismo tiempo, la naturaleza limitada de los cambios refuerza la visión de que las autoridades.

El mismo proceso de ajustes emprendido por el gobierno ha terminado por convencer a la gente de las políticas erráticas y concepciones inapropiadas para crear y sostener el bienestar del país. Al mismo tiempo, la naturaleza limitada de los cambios refuerza la visión de que las autoridades no solo han confundido el rumbo, sino que carecen de voluntad y capacidad para abrir plena-mente las vías de desarrollo y progreso social.

Un cambio profundo en Cuba es necesario y es por eso que quienes abrazamos y defendemos el liberalismo vemos en él un camino viable y seguro para el pueblo cubano. Por eso que trabajamos hasta el cansancio en la búsqueda de unificar a los ciudadanos para sensibilizarlos con las ideas de cambio y propiciar así la aparición y consolidación de sectores dentro de la sociedad civil en la búsqueda de una transición sin violencia hacia una salida democrática.

La llegada a Cuba de un sistema verdaderamente democrático dependerá de nuestra influencia y participación en la vida política, de manera pacífica, evitando acrecentar el dolor y el temor del pueblo cubano en la transición.

Sea como fuere, la fase de cambio derivará de la capacidad de trabajo de las fuerzas democráticas, su liderazgo y negociación, así como del planteamiento estratégico.

Actualmente Cuba es un país extremadamente pobre en el orden económico, con instalaciones industriales obsoletas, altos niveles de desempleo y disciplina laboral desvalorizada.

Además de los altos niveles de corrupción y malversación; la población está llena de odios y deseos reprimidos por más de medio siglo.

Llegado el momento, los liberales trabajaremos para que las distintas iniciativas por una democracia sean resultado del consenso entre las fuerzas políticas de la modernidad y con respeto a la soberanía de la nación cubana.

Creemos fehacientemente que la divulgación y puesta en práctica de las ideas liberales en Cuba llevará a un comportamiento ciudadano responsable, basado en la disciplina social.

Los liberales cubanos abogamos por que la transición a la democracia sea de la Ley a la Ley: revisar la constitución vigente, ajustarla y condicionarla para el período de tránsito, con las limitaciones que se precisen para volver sobre la Constitución de 1940, que nunca se debió abandonar, hasta que una Asamblea Constituyente dé la forma definitiva.

Los liberales seguiremos defendiendo el goce de todas las libertades que la Constitución y las demás leyes amparen, con adhesión y cumplimiento de todas las garantías establecidas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.

La sociedad civil es una genuina representante de las fuerzas vivas del pueblo. Con su acción servirá de garante de las libertades públicas en el contexto de la patria, definida por José Martí como “comunidad de intereses: unidad de tradiciones, unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas”. Los liberales asumimos que los grupos armadores de la sociedad civil son parte trascendente de las fuerzas del cambio. Ellos participarán en la elección por consenso del gobierno de transición y estimularán con su trabajo la necesaria relación entre el poder estatal y la sociedad, a la cual aquel debe su existencia. Velarán por muchas de las tareas de modernización de la sociedad que al Estado, por sus características muy específicas, les estará negado emprender, pero a su vez mantendrán el compro-miso de respetar la Constitución y demás leyes.

Los liberales debatimos constantemente cómo asumir la construcción democrática y la modernización de la nación cubana sin crear más desigualdades ni aumentar la brecha entre ricos y pobres. ¿Cómo ser fieles a nuestra visión del desarrollo y la modernización, de lo racional y lo pragmático, si en un periodo de tiempo impreciso puede aumentar el nivel de penuria y miseria de nuestros conciudadanos? ¿Debemos mantener de manera temporal algunas estructuras paternalistas del Estado populista e ineficiente, o debemos borrarlas para siempre junto con todo lo traumático de la experiencia autocrática?

Con esos cuestionamientos, los liberales trabaja-remos por crear consensos que fortalezcan el sis-tema de mercado libre regido por la oferta y la demanda, mientras se potencie el sostenimiento temporal de un aparato modernizado de asistencia social. Así damos a la sociedad un punto de partida para la inserción en la economía de mercado, el empleo libre y la iniciativa personal, hasta llegar a los estándares comunes de la sociedad democrática con Estado de Bienestar General.

Los liberales cubanos siempre estaremos a favor de la construcción democrática y la proyección estratégica de la nación.

De esa manera veremos crecer segmentos priva-dos, cooperativos y públicos, que darán la flexibilidad necesaria a la sociedad y al Estado para seguir enriqueciendo la vida de los ciudadanos.

Unos de los temas medulares en el proceso de transición es la educación de la sociedad civil en general.

Los liberales trabajaremos con otras fuerzas políticas y los sectores académicos interesados en el esclarecimiento de la historia de la nación en los últimos cincuenta años, así como en las tareas de desideologizar el sistema de enseñanza nacional y aplicar las nuevas tecnologías.

Nos liberaremos de la férrea censura impuesta, trabajaremos incansablemente también por la juventud y la niñez cubana, elevando esa problemática social al máximo nivel. Trabajaremos con-juntamente con otras fuerzas políticas democráticas por la desideologización de los textos y de las actividades de niños y jóvenes, buscando el res-cate de las tradiciones patrióticas, humanistas y democráticas de la nación.

En nuestra visión, la nación cubana tiene que rectificar la injusticia histórica de las nacionalizaciones, intervenciones y confiscaciones. Trabajaremos en el restablecimiento del Derecho y la justicia que beneficie a la nación y a sus ciudadanos, para dar paso a la profundización del proceso de liberalización económica y de privatización de la estatizada economía nacional. La historia nos de-mostró que la propiedad absoluta del Estado sobre los medios de producción es sinónimo de in-eficiencia.

Un futuro gobierno democrático, basado en el ideario liberal, debe esforzarse por conciliar con las avanzadas democráticas la necesidad de alianzas con la comunidad internacional en los escenarios democráticos mundiales, por el éxito de políticas que extiendan la libertad y el progreso a otros países.

* Panel: Cuba: la memoria de la democracia (LASA). El autor no pudo asistir al evento y su ponencia fue leída por Rafael Campoamor..

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s