El próximo después


Fue el primer día de clases en enero del 90, cuando el profesor de carpintería nos informó que iniciaba el período especial. Terminaba el convulso 1989, que había puesto fin a los Spútniks, y con éste a los sueños de perestroika tropical de no pocos cubanos. Un 1989 que, entre la gente común, marcaría el nuevo antes. Ya el antes no sería el antes del 59, sino el antes del 89, que evocaríamos cada vez que nos sonaran las tripas.

Al centro de acopio de caña, colindante con el tecnológico, lo rebautizamos Coppelia. Todas las tardes, entre cuatro y seis, nos fugábamos a los trenes a mascar bagazo para tragar guarapo con que mitigar el hambre. Inútil escapar al pueblo, con las cafeterías peladas.

Los discursos políticos encumbraron a un Maceo empecinado que no tranzó con los españoles en Baraguá. La política, a su vez,  tranzó con los jóvenes con aquella chica que, en no sé cual congreso, se levantó y dijo algo como que “mis tenis serán Cobra y mi reloj Poljot, pero mi ideología es revolucionaria”, y todo el mundo, hasta Castro, la aplaudió. Vale todo devino en telenovela y en filosofía de vida. Vestir en americano, siempre que se pensara en ruso. Mal que bien, los cubanos fuimos preparados para la catastrófica muerte del mecenas eslavo, hasta que apareciera otro.

Y apareció. Y como en 1989, está a punto de desaparecer.

Solo que esta vez no hay frases apocalípticas como “debemos prepararnos para si un día despertáramos con la noticia de que ha colapsado la Unión soviética…”. Esta vez no hay planes contingentes como la Opción Cero o el Plan alimentario. Estamos a la deriva. Al vale todo se sumará un sálvese quien pueda, si nuestra oligarquía heroica continúa subestimando el poder del Maligno. O del Benigno.

Auguro una transición mafiotizada. Desde generalotes parapetados en enormes haciendas alambradas, con cartelitos con el eufemismo no pase / zona militar y con reclutas del EJT* armados con AK en la cumbre de la pirámide, hasta cuadros del partido administrando en la base, con un clientelismo que abarcará, desde semejantes, hasta FH* que harán el trabajo sucio en parques esquinas y portales, bebiendo ron o jugando dominó para informar qué es lo que se mueve.

Un corte abrupto del petróleo venezolano nos sumirá en el caos. Sin duda alguna. Si alarmante es el desfase de nuestro desgobierno de la tormenta que se avecina, alarmante es también el desfase de la población, enajenada con la telebasura latina de los Estados Unidos. Como en 1989, estamos en otro antes. Recemos, para que Dios nos coja confesados en el próximo después.

Por: Roberto Lazaro Castell

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s