A Raúl Castro no le queda tiempo


Pues resulta que ahora la Iglesia Católica abre en Cuba un diálogo inédito que los deslenguados tildarán de  « monólogo temeroso del régimen », como el que acaba de organizar la revista « Espacio Laical » en este mes de octubre donde el Dr. Alfredo Guevara, amigo íntimo de Fidel Castro y copartícipe de todo lo que ha pasado en aquella isla de 1959 hasta hoy, impartió una conferencia sobre los desafíos de Cuba que, en realidad, son los desafíos del régimen a la luz de lo que acaba de ocurrir el Libia y del insondable abismo económico en que se encuentra el país con un gobierno autocrático y militarizado donde los que de verdad mandan rondan los 80 años, una edad a partir de la cual, los subalternos refunfuñan, critican y, al final, traman conjuras.

Raúl Castro lo sabe, de modo que cuando hará unos meses dijo : “… ya se acabó el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos…”,  expresó una realidad prospectiva porque, efectivamente, el sistema cubano es cada día menos viable en medio de la globalización económica y de la crisis financiera internacional permanente en que vivimos desde el año 2008.

Por ejemplo, la deuda exterior de un país como Francia, a pesar de sus siete submarinos nucleares estratégicos, de sus parisinos finos, de su potencial agrícola e industrial solamente comparable en Europa con el de Alemania, era en el primer trimestre de 2011 de 84 % del PIB, es decir que los franceses trabajan para pagar la deuda cuyo aumento es exponencial porque el gobierno siguen solicitando préstamos en el mercado internacional ( todos los días ). ¿ Qué ha de quedar para un país como Cuba donde no produce nada ?.

El hecho de que en el encuentro organizado por la revista « Espacio Laical » estuviesen bajo el mismo techo el cardenal Ortega, el ex preso de conciencia y profesor de economía Espinosa Chepe y Alfredo Guevara como « maître de cérémonie » y zapador de Raúl es más que una señal en el espeluznate modus operandi de ese régimen que tantea a gatas en terreno minado la posibilidad de desactivar de manera gradual el sistema castrista en su configuración troglodítica pero sin perder el control político de la calle, lo cual se comprueba en la represión sistemática de las Damas de Blanco y de todo lo que tenga viso opositor. Raúl Castro intenta evitar a todo costo la metástasis opositora porque sabe, de buena tinta, que los Estados Unidos no le permitirán una guerra civil como en Libia o como en Siria.

Al castrismo se le acabo su tiempo en un país sociológicamente atomizado y reducido a los reflejos vitales porque el 90 % de la población sólo puede tratar de sobrevivir en un magma de miseria material e intelectual donde lo importante no es trabajar honestamente, fundar familia y criar a sus hijos sino ser listo.

Hay algo de patético en esas reuniones ecuménicas porque todo el mundo comprende que si bien los cubanos no pueden quitarse de encima las consecuencias de la crisis internacional, al menos, podrían vivir sin el grillete de ese régimen liberticida.

Por Luis Tornés Aguililla.

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