Estado del País


El pasado viernes 23 de septiembre hubo un intento de desalojo contra la ciudadana Liseibi Orta Guerra, de 26 años, y sus dos pequeños hijos Enma Martínez Orta y Rafael Amaya Orta de 5 y 3 años de edad respectivamente. Orta Guerra es residente del municipio Batabanó en la antigua provinciaLa Habana.

La familia Orta había decidido ocupar un almacén, que habría pertenecido a una empresa del lugar, y que esporádicamente era utilizado por una escuela secundaria situada en las inmediaciones del local. Al momento de ser ocupado se encontraba completamente vacío y en estado de abandono. Algunos espacios de ese almacén ya habían sido otorgados a familias para que los convirtieran en vivienda.

Ante el intento de desalojo, la familia Orta decidió acudir a la casa de la señora Gloria Llopis Prendes, Coordinadora del Proyecto Límite Humano de Nuevo País, con tal de denunciar su caso y en demanda de apoyo y solidaridad.

Provisionalmente esta ha sido efectiva. Nuevo País ha denunciado el caso y las autoridades han decidido dejar a la familia Orta en el lugar, que ocupan como vivienda, bajo al promesa de que resolverán su caso. Las autoridades municipales de educación intentaron sacarla del lugar acudiendo a la policía, pero esta se negó a utilizar la fuerza. Orta Guerra fue amenazada con el retiro de la patria potestad sobre sus dos pequeños hijos y estuvo a punto de ser sacada del lugar. Afortunadamente conserva su techo hasta nuevo aviso, y por lo pronto las autoridades se han retirado hacia una posición razonable.

El caso de Orta Guerra se inscribe en un ligero pero sostenido movimiento de Ocupas que se viene desarrollando en Cuba, que intenta instalarse en espacios y casas abandonadas con el objetivo de resolver el ingente problema de vivienda que afecta a la mayoría de cubanos pobres, sobre todo jóvenes. En el mismo municipio de Batabanó otra familia ocupó una casa cerrada por las autoridades de la vivienda con el propósito de obtener un techo. Esto es un proceso de autoayuda a través de la apropiación social del espacio muy común en Latinoamérica. Recientemente la familia del Director del conocido proyecto cultural OMNI Zona Franca, ocupó una vivienda abandonada en Alamar, y vienen siendo objeto de un creciente hostigamiento por parte de autoridades y vecinos.

La solución es difícil. Cuba tiene un déficit de más de un millón y medio de viviendas, según expertos, y el Estado cubano parece más preocupado ahora con los bungalows, marinas y campos para extranjeros, quienes adquirirán sus propiedades a perpetuidad, que en buscar alternativas que enfrenten el creciente deterioro y pobreza habitacional del país. En Nuevo País creemos que se necesitan políticas prioritarias para enfrentar este complicado problema de seguridad nacional. No políticas de desahucio y desalojos.

Mesa Coordinadora

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