Demanda Ciudadana: Eliminación del monumento erigido a José Miguel Gómez


Argumentación histórica

— 2011 Año Internacional dela Afrodescendencia

— 2012 Año del Centenario del asesinato de 5000 afrocubanos, ordenado por el  entonces presidente José Miguel Gómez

— Reivindicación de la historia patria

— Reivindicación de la historia de la nación

— Reivindicación del rol político de la afrodescendencia: PIC

— Compromiso con la verdad histórica:

— Necesidad de deconstruir las narrativas fragmentadas y tergiversadas de la nación. Necesidad de hurgar en los vericuetos de la historia patria y rearticular nuevas y verídicas narrativas de la nación.

— La mal llamada “guerra de razas” o “guerrita del12”hay que nuevamente explorarla y analizarla, desmitificarla y resignificarla, hay que hurgar en las verdades históricas que condujeron a esta y en sus múltiples consecuencias, hay que reconocerlo su verdadera densidad en la historia de la nación, de la primera república oficialmente establecida.

— Las mentiras, omisiones y tergiversaciones no conducen a paraísos terrenales, sino que, reconózcase o no, plagan los caminos hacia el infierno sociológico.

— Cada segmento poblacional tiene que acometer sus responsabilidades históricas pasadas, presentes y hacia el futuro de la nación. Ese es compromiso ineludible.

— La llamada “historiografía revolucionaria” tiene inconmensurables y profundas lagunas que deben ser salvables cuanto antes.

— El monumento a José Miguel Gómez continúa irguiéndose como un escandaloso baldón de deshonor para la nación cubana, como una provocadora ignominia a la historia de la afrodescendencia, a sus aportes a la nación, a su origen afro, a la propia África, y es una vejación a los afrodescendientes cubanos de hoy. Al tiempo, es una incongruencia con la prioridad ofrecida por la política exterior del gobierno de Cuba, que prioriza entre sus ejes de política exterior sus relaciones con sus homólogos del continente africano. 

Cuando el actual general-presidente dela Isla, Raúl Castro, señala públicamente entre las desvergüenzas reinantes en la sociedad cubana, el racismo, aunque asegura no es institucional, el recién remozado monumento al asesino de patriotas negros, a quienes debió ver como a hermanos, se yergue como una de las más notables vergüenzas mencionadas o no, revelando la naturaleza institucional del racismo, que estructuralmente no puede ser aplicado sino por quienes detentan el poder.

— Cuba tiene que pensarse como realmente es, no como la han falseado y se ha hecho creer a una parte de sí, y al mundo, que es.

— Los rumores desplegados por calles habaneras, en los que personas mal informadas, ignorantes y/o informantes de los órganos policíacos, días previos al sexto congreso del PCC afirmaban saber que “los negros quieres aprovechar para tomar el poder”, no tienen visos de naturalidad ni de espontaneidad.

Biológica, sociológica y culturalmente la nuestra es una nación mestiza que no acaba de reconocerse como tal. ¿Por qué? Porque nunca se han creado las condiciones para los cambios de imaginarios. Porque nunca ha sido desestructurada su armazón jerárquicamente racializada, donde la población negra-mestiza ha venido ocupando la base piramidal hasta el presente.

A eso obedecen los comentarios. “El miedo al negro” ha funcionado y funciona en Cuba y entre cubanos, hace más de tres siglos, atrofiando nuestra historia, desviándola de su curso natural, no permitiendo la realización de su destino como nación pluriétnica y multirracial.

Enla Islacelebramos un “día de la latininidad”, un “día de la hispanidad”, nunca hemos tenido un “día de la africanidad” ni de la “afrocubanidad”.

La población afrodescendiente cubana no es “minoría etno-racial”; si así fuera, no tendríamos que reclamar y buscar espacios de discusión interna, no necesitaríamos apelar al reclamo de legislaciones internas que contemplen nuestros naturales derechos nunca reconocidos. Somos, al menos, y pese a espurios resultados de apócrifos censos —signados por la ideología del blanqueamiento—, al menos la mitad de la población isleña actual. Por eso nuestros derechos tenemos que clamarlos, reclamarlos y hacerlos valer aquí, no ante organismos internacionales.

Tienen razón quienes lo afirman, Cuba no es Estados Unidos donde la afrodescendencia no rebasa el 15 por ciento, tampoco es Colombia donde la afrodescedencia no supera el 25 por ciento, pero en Estados Unidos ha existido el pragmatismo suficiente para que exista un lobby de congresistas negros y llegue uno de ellos a la presidencia, y en Colombia existe una bancada de negros influyente y que lucha por los suyos. En Cuba, la blanca-criolla dirigencia, en contradicción con sus discursos de los iniciales años ’60 (s. XX), nunca ha reconocido la capacidad de actuación de la afrodescendencia por sí y para sí, como tampoco reconociera ese desempeño a ningún otro sector social, con la agravante de que los asuntos de la afrodescedencia, por su trascendencia y antigüedad, transversalizan cualquier otro presente en la sociedad toda, en todas sus aristas y en cualquiera de sus niveles.

Hasta el presente se ha pretendido hacer creer a la afrodescendencia cubana que reivindicarnos nuestro protagónico lugar en la historia patria es intentar desunir a la nación, pretendiendo con ello, desvirtuando todo contenido categorial, travestírsenos en “apátridas”, “anticubanos”, “traidores” y “desagradecidos”, y, en “contrarrevolucionarios”.   

Cuba necesita y le urge refundarse. Si “sin el negro Cuba no sería Cuba”, de cara al futuro inmediato, desde este 2011 en adelante, si prosigue marginándose, excluyéndose y utilizándose maniqueamente a la afrodescendencia cubana, sencilla y trágicamente, Cuba quedará inminentemente en trance de desaparecer como nación. ¿Debe y puede permitirse ese apocalíptico desafío una nación con tan pronunciado proceso de desnacionalización como lo es la fragmentadamente cubana del presente?

La historia que estudian nuestros niños y jóvenes en las escuelas contribuyen a su blanqueamiento cultural, alentándoles en caso de ser negros-mestizos el desamor por los suyos, el rencor hacia sí mismos, la inconformidad con quienes son. La televisión se encargará de reforzarles los patrones de positividades y de belleza según los blancos. El vocabulario cotidiano y el repertorio de chistes francamente antinegros les afianzarán en sus supuestas negatividades. La estructura social les mantendrá reducidos en sus márgenes, trastiendas y subterráneos. Su posibilidades de movilidad social serán, casi en exclusiva, hacia las prisiones, donde más del 70 por ciento de la población penal es negra-mestiza, algo que parece muy proporcionalmente adecuado a un joven historiador y periodista blanco, educado con el deformado sistema de valores heredado por un sistema de gobierno que desestructuró cuanto no le sería beneficioso, pero, inauditamente, no el racismo antinegro.

Si se quiere alcanzar algún grado de verosimilitud en la lucha que ahora aseguran proponerse contra el racismo y los prejuicios que de este forman parte, harían bien las instituciones creadas a tales efectos, enla UNEAC,la BibliotecaNacional, el comité central del PCC, etc., en replantearse las imágenes que en cada plaza pública o privada del país, por recóndita que sea, expliciten el racismo implícito en cada uno de nuestros accionares y pensamientos.

Las imágenes son parlantes, pueden transmitirnos mucho más que las palabras. Entonces, pensemos:

… ¿Dónde está el monumento a José Antonio Aponte, primero en esta isla levantarse organizadamente contra el orden colonial, por la independencia y el fin de la esclavitud?

… ¿Dónde está el monumento que nos perpetúe en la memoria nacional a los mártires dela Conspiracióndela Escalerao a los abakuás inmolados en suicida intento de rescate de los asesinados estudiantes de medicina, a esos hombres negros que aquel día fueron los únicos que defendieron el honor de la incipiente nación de negros-mestizos y de blancos?

… ¿Por qué no se nos permite erigir templos religiosos a los afrocubanos que sostenemos esa parte tan importante y consustancial de la cultura nacional que son nuestras afrorreligiones, una de las cuales,la Reglade Ocha o Santería, coinciden muchos estudiosos en que es la única religión verdaderamente cubana?

Muchas otras interrogantes y cuestionamientos podrían hacerse al respecto. Consideramos las hasta aquí expuestas suficientes para demandar, con derecho natural y ciudadano, la eliminación del inmerecido monumento al expresidente José Miguel Gómez. No se trata de borrar ni de ocultar las aberraciones de nuestra historia patria, sino de enmendarlas, de no presumir de estas, de ir haciendo de lado a los errores y a los horrores para que nunca más se repitan. 

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