El Abismo sin Nombre


En los últimos meses a través de  los medios informativos oficiales, por cierto los únicos legales en Cuba, dirigentes, académicos y voceros del gobierno cubano se han dedicado a difundir toda suerte de informaciones análisis y valoraciones sobre la convulsa situación que vive la economía mundial. Son muchas las paginas y horas de programas que se regodean en las dificultades y traumas financieros y socio económicos que estremecen sobre todo a los Estados Unidos.

El caso es que la recesión económica que vive la primera economía del mundo, con todos sus matices: crisis financiera e hipotecaria, caída del consumo, quiebra de grandes bancos y empresas, desempleo y los esfuerzos gubernamentales por detener el deterioro e  impulsar la recuperación, constituyen temas recurrentes en los espacios informativos diarios.

Esta muy claro que este diseño y andamiaje propagandístico esta destinado a crear una perspectiva catastrófica y tremebunda de la economía capitalista en general y de la norteamericana en particular, a la cual los especialistas y voceros del gobierno cubano se niegan incluso a reconocer la capacidad de recuperación a mediano plazo.

La incisiva  meticulosidad y detallismo con que las autoridades dela Islay sus voceros siguen día a día los avatares de la economía norteamericana contrasta de manera impactante con la desidia y acriticismo autocomplaciente con que analizan o se refieren a la realidad cubana actual. Sin embargo las enormes dificultades socio económicas que afronta día a día el cubano de a pie constituyen tema de preocupación y comentario permanente en hogares y centros laborales, en calles y mercados.

El colapso irreversible de todos los renglones productivos, la escasez y carestía de alimentos y productos de primera necesidad, el alto costo de la vida, el bajo poder adquisitivo de los salarios o la habilidad de las autoridades para condicionar esa escasez, generar el mercado negro para posteriormente apoderarse y oficializar los precios de la economía sumergida, constituyen las manifestaciones palpables del fracaso de un modelo que ha demostrado con creces su incapacidad para generar riquezas y esperanzas.

El caso es que la ausencia de perspectiva objetiva que genera tantos años de poder absoluto no permite a los que gobiernan apreciar la gravedad y el peligro del deterioro, lo que de paso se une a la carencia de sensibilidad humanista y valor político que les impide admitir su incapacidad y abrir los espacios al libre desenvolvimiento cívico y económico de los ciudadanos.

En la ultima sesión del fugaz y monocorde parlamento cubano ―no olvidar que solo se reúne cuatro días al año y que jamás un diputado castrista ha presentado un proyecto de ley ni votado en contra― se dieron a conocer oficialmente las cifras e índices de la economía nacional en el año recién concluido y el panorama realmente es desolador, con el agravante de que la información que aportan las autoridades es poco confiable, sobre todo porque en Cuba no hay mecanismos independientes de valoración.

Un crecimiento del Producto Interno Bruto de poco mas de uno por ciento, muy lejos de las cifras de años anteriores, se une a la caída considerable de índices como las exportaciones, las importaciones y la inversión extranjera, por cierto la única posible en tanto los nativos estamos privados de tal derecho.

En la sesión parlamentaria no se hizo comentario sin embargo acerca de la muy negativa influencia que en las dinámicas económicas internas ha tenido el ineficaz y poco serio manejo de las relaciones económicas con sus socios extranjeros por parte del gobierno deLa Habana.Grandes, medianos y pequeños inversores que se desenvuelven en los espacios productivos y comerciales de la isla han sido victimas del incumplimiento del pago de los montos financieros correspondientes por su gestión.

A lo dicho se agrega la congelación de los capitales acumulados por estos inversores en los bancos cubanos, los cuales durante meses no han podido ser movilizados por sus propietarios. La medida, que no tiene precedentes en las relaciones económicas internacionales modernas, retrata de cuerpo entero a los gobernantes cubanos y de paso sembró el desabastecimiento y la inestabilidad en las redes comerciales recaudadoras de divisas ya contaminada por los altos precios y la baja calidad de las ofertas.

Estos nada alentadores resultados matizan el augurio de un ano 2010 bastante difícil puesto que el liderazgo cubano no dio señales de ceder en la aplicación de medias restrictivas que han estrechado las posibilidades de desenvolvimiento económico y comercial de los ciudadanos, especialmente los productores agrícolas privados, por demás, los únicos eficientes, con las imaginables terribles consecuencias para la dieta, las finanzas y la estabilidad emocional de los ciudadanos.

Todos recordamos, como olvidarlo, que cuando hace casi veinte años, los que no se cansan de cantar las crisis y calamidades ajenas vieron derrumbarse, por imperativo de la historia, sus soportes económicos, denominaron al colapso total de la economía nacional y la caída de un 34 % del PIB, nada menos que “Periodo especial en tiempo de paz”

No debe extrañar que agotada incluso la imaginación de esa gerontocracia nepotista e indolente a la que solo parece interesarle conservar el poder a toda costa, nuestro país se deslice ahora hacia un abismo sin fondo y esta vez sin nombre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s