Nada que Celebrar


Fernando Sánchez López

El 7 de marzo pasado, la ConvergenciaLiberalCubana (CLC), envió al gobierno cubano un documento titulado “Cuba necesita ser salvada”. El mismo se refiere en todas sus partes a la crisis en que se encuentra la nación cubana, y describe lo ocurrido en nuestro país en los últimos 59 años.

El Documento enviado a propósito del VI Congreso del PCC, analizó los siguientes aspectos: elecciones democráticas, la adopción del sistema marxista por parte del gobierno, situación económica antes y después de 1959, reforma agraria y latifundio estatal, pleno empleo, ofensiva revolucionaria del 13 de marzo de 1968 y la Constitución de 1976.

 A pesar de la grave crisis económica que enfrenta el país es inexplicable que el gobierno cubano halla malgastado millones de dólares en un desfile militar y civil efectuado el 16 de abril en la Habana, en conmemoración de la victoria de Playa Girón, y 15 días después incurrió en gastos similares efectuando desfiles por los festejos del 1ro de Mayo en todas las provincias y municipios del país.

Cuba  está atravesando el momento más crítico y difícil de su historia; el pueblo se encuentra sumido en el período más doloroso y desolador de estos 110 años de república, que incluyen pérdida de valores y tradiciones.

Nada de lo que le ocurre al pueblo cubano es importante para las autoridades. Lo que importa es aprovechar cada oportunidad para mostrar la capacidad de convocatoria y de propaganda con la que cuentan, tratar de engañar a la opinión pública mundial y de paso atemorizar a la población.

Si hacemos un simple análisis de la situación actual, llegamos a la conclusión que los trabajadores cubanos no tienen nada que celebrar ¿O es acaso motivo de celebración que 1,2 millones de cubanos pierdan sus empleos durante los próximos meses y que la solución principal  sea permitir el incremento de los trabajos por cuenta propia?

¿Será motivo de celebración que los causantes  del desastre económico, político y social que padecemos los cubanos por más de 52 años serán los mismos que continúen al frente del partido y del gobierno? ¿Podrán  estas personas, que en su mayoría sobrepasan los 80, resolver en 5 o 10 años lo que no fueron capaces en 52, aun cuando eran mucho más jóvenes?

En cuanto a la decisión de limitar  a un máximo de 2 períodos consecutivos de 5 años el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales decimos, en el documento enviado por la CLCa propósito del mencionado VI Congreso, lo siguiente: “el 8 de enero de 1959, Fidel Castro, prometió que en un breve plazo se celebrarían elecciones libres y democráticas”. De haber cumplido su promesa ¿cuántos sinsabores, sufrimientos, penurias, separación de familias, encarcelamientos y muertes nos habríamos ahorrado?

Es muy posible que en aquellos primeros años Fidel Castro hubiera obtenido la presidencia de la república por 2 períodos consecutivos. Pero seguramente también la ofensiva revolucionaria de 1968, la cual destruyó este país económicamente, no se hubiera materializado nunca. Es curioso que ahora al final de sus vidas la élite en el poder decida limitar el periodo de tiempo para el desempeño de los principales cargos políticos. Nuestro Apóstol José Martí, era de la opinión de que: “una Constitución es una ley viva y práctica que no puede constituirse con elementos ideológicos.

El Presidente Raúl Castro al referirse al proceso de excarcelación de presos políticos y de conciencia aun no concluido, los tildó de: “presos contrarrevolucionarios que han conspirado contra la patria al servicio de una potencia extranjera”.

En relación a esto último creo saludable remitirme a las palabras de Monseñor Pedro Maurice, Arzobispo de Santiago de Cuba, cuando dijera, en ocasión de la visita del Papa Juan Pablo II en enero de 1998 aesa histórica ciudad, lo siguiente: “Santísimo Padre le presento además, a un número creciente de cubanos que han confundido la patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido en las últimas décadas y la cultura con una ideología. Son cubanos que al rechazar todo de una vez  sin discernir, se sienten desarraigados, rechazan lo de aquí y sobrevaloran todo lo extranjero. Algunos consideran esto como una de las causas más profundas del exilio interno y externo”

Soy de los que creo positiva la propuesta de diálogo del presidente cubano al gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo pienso que primero es necesario el diálogo entre todos los cubanos: gobierno, oposición, disidencia, sociedad civil, exilio y juventud cubana en particular.

Ese diálogo es lo que verdaderamente nos puede conducir a la real solución que hoy demanda la nación y a su vez la única garantía de que se produzcan los cambios anhelados por la gran mayoría de los cubanos.

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