Metodología: Encuentros de Mayo por el Consenso Constitucional


Esta metodología para los Encuentros de Mayo, que se realizarán a fines de ese mes y serán los primeros, responde a la necesidad de establecer pautas generales, pero flexibles, para lograr que dichos Encuentros brinden resultados concretos, específicos y que sean compartidos, en la dirección de ir alcanzando, paso a paso, el Consenso Constitucional.

Los Encuentros de Mayo no están concebidos como un torneo intelectual; aunque creemos necesario y estimulamos la discusión profunda de estos temas, para lo que reiteramos la invitación a todos a que publiquen sus textos en el sitio: https//consensoconstitucional.com  Lo que pretendemos en estos Encuentros es una discusión argumental en la que prevalezcan los mejores puntos de vista en relación con cuál se consideraría como el mejor escenario de partida que podemos compartir para abrir e impulsar, desde abajo, desde la ciudadanía y la sociedad civil, y entre todos los cubanos, un cambio constitucional.

¿Qué haremos?

Primero: abrir una convocatoria para que se redacten ponencias en las que se expongan, en 10 puntos claros y concisos, las razones por las que cada quien considera que una de estas tres opciones: la Constitución de 1940, la de 1976 o una nueva Constitución constituyen, respectivamente, el mejor punto de partida que los cubanos debemos compartir para lograr el cambio constitucional. Pueden participar todos los que así lo deseen, cubanos o extranjeros, y cada participante debería comprometerse en la defensa de una sola de las opciones, independientemente de que vea méritos en más de una. Esto último es necesario para que los ciudadanos perciban con claridad las diferencias y puedan contrastar mejor a la hora de adoptar una posición. Un Comité de Iniciativa Constitucional, compuesto por siete abogados, cuatro de Cuba y tres residentes en el exterior, seleccionarán tres ponencias, una por cada opción, a fin de que sean reproducidas. Por razones obvias, se seleccionarán solo de entre las ponencias escritas por cubanos.

Segundo: constituir, en el caso de Cuba, Mesas de Iniciativa Constitucional en todo el país, en torno a la cual se reunirán entre 10 y 15 activistas, sea por organización, cercanía o afinidad, y en las que se discutirán, una vez presentadas las ponencias seleccionadas, los argumentos en pro o en contra de cada una de las opciones. Al finalizar cada Encuentro, se tomará una decisión que definirá cuál es la opción que se considera más apropiada como punto de partida del cambio constitucional. La decisión debe tomarse por consenso. Solo en caso de que no se alcance un acuerdo argumentado, se tomará una decisión por mayoría simple.

En el caso de los Encuentros en otros países y ciudades sugerimos que se realicen de modo convencional: elegir un espacio adecuado en el que puedan reunirse entre 1 y 3 representantes por cada organización comprometida a trabajar en el Consenso Constitucional. Las Personas Públicas también participarán en cada espacio, según su elección. Esto puede simultanearse con el libre establecimiento de Mesas de Iniciativa Constitucional en cada casa que quiera participar en cualquier lugar del mundo, con la sola condición de que participen como mínimo siete cubanos.

Se puede participar también de manera individual. Por razones diversas es probable que algún cubano, viva en Cuba o en cualquier país, no pueda reunirse con otros cubanos interesados en participar. Esto puede hacerse solicitando las ponencias seleccionadas y enviando su elección, todo a través del correo: firmas@consensoconstitucional.com

Todos los Encuentros deberían ser documentados, sea a través de fotografía o de video.

Tercero: Computar cual de las opciones cuenta con mayor consenso o resulta más votada como punto de partida para impulsar el cambio constitucional. En este punto necesitamos hacer dos aclaraciones: una, la opción elegida no se convierte en la opción única, excluyente del resto de las opciones y enfoques. Al elegir una opción solo significa que esta se convierte en el marco referencial y en la plataforma de trabajo dentro de los cuales vamos a proponer e imaginar el cambio constitucional. Las restantes opciones también participan a través de propuestas específicas que concreten el proyecto final. Solo así podremos hablar de un auténtico Consenso Constitucional. Y dos, cualquiera sea el proyecto final que concretemos, es importante reafirmar que este debe someterse a la voluntad ciudadana para alcanzar plena legitimidad como propuesta de cambio constitucional.

Cuarto: constituir Comités de Iniciativa Constitucional, compuestos por personas interesadas y que tienen experiencias y conocimientos en ámbitos o zonas de intereses específicos (constitucionalismo, política, economía, educación, salud, género, minorías, medios de comunicación, ecología, derechos humanos, sindicalismo, cultura, etc.), a fin de proponer cambios o reformas concretas en diversas materias legislables.  Leer la entrada completa »

Las pretensiones imperiales de Rusia


La crisis de Crimea ha destapado las viejas tensiones de la Guerra Fría. Moscú quiere consolidar su salida al Mar Negro, aprovechando la debilidad que los disturbios y la inestabilidad política han creado en Ucrania. También, desde hace meses Rusia hace gala de retomar sus pretensiones sobre el Caribe anunciando negociaciones con Cuba, Venezuela y Nicaragua para el establecimiento de bases navales en esos países.

Este resucitar de la vieja vocación imperial rusa, podría degenerar en un serio conflicto bélico de proporciones insospechadas. No es nada nuevo que Rusia asuma poses de conquistador. A lo largo de su historia se observa su insaciable  sed de  expansionismo.

Desde que Oleg El Sabio crea el principado de Rus en Kiev en el año 880 d. C., se interesó por conquistar territorios. Cien años después, para el 981  bajo Vladimir I,  abarcaba una extensión desde Lituania y Polonia y lo que se conoce como la Galicia ucraniana. Más tarde Iván III El Grande (1462-1505) funda el principado de Moscú y traslada la capital a esa ciudad y por sus conquistas triplicó la extensión de ese país.  Desde esa época, Rusia tuvo gran interés en tener acceso libre hacia al Mar Báltico y hacia el Mar Negro. Algo que logró Pedro El Grande (1672-1725), llegando su territorio hasta el Océano Pacifico y en 1721 dejó de llamarse principado para oficialmente denominarse Imperio Ruso. En 1809 el imperio se anexa Finlandia hasta que se independiza de este en 1918. Con los Soviets en el poder y ya convertida en la Unión  de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), durante la II Guerra Mundial entre 1939 al 1945  se anexa una parte del territorio de Polonia, los países bálticos ( Lituania, Estonia y Letonia) y convierte en sus colonias   parte de Alemania, Checoeslovaquia, Hungría , Polonia, Rumania, Bulgaria. Y en 1961 convirtió a Cuba en su neo-colonia tras la traición del tirano Fidel Castro, quien entregó la soberanía de Cuba a la URSS, cuestión afianzada por el infame pacto Kennedy-Khuchev en 1962, dándole a Moscú una cabeza de playa en América.

Tras el desplome del bloque socialista y la desintegración oficial de la URSS el 25 de diciembre de 1991, Rusia sale de Cuba y se reconstituyen naciones que fueran absorbidas por el imperialismo ruso.

Rusia vuelve a despertar su vocación imperial. Aparte de afianzar sus intereses invadiendo a Osetia del Sur en el 2008, en un conflicto con Georgia y comenzar a revivir sus pretensiones en el Caribe, vuelve a mirar hacia Crimea, cuya base naval sostuvo a pesar de habérsele independizado Ucrania hace 22 años.

Ahora Rusia vuelve a invadir militarmente a Crimea y su clara intención es de quedarse con ella como botín de guerra. ¿Acaso con tales ambiciones imperiales, no será su objetivo a mediano plazo la conquista de Ucrania?

Su ambición imperial se extiende desde América hasta el Pacifico, donde anuncia negociaciones para establecer bases en las Islas Sybelles, Indonesia y Viet Nam. Está claro su interés por recuperarla posición hegemónica como potencia mundial que otrora tuvo bajo la URSS. Leer la entrada completa »

Campaña: Cuba Contra el desalojo


logo1La política del desalojo en Cuba es una política de Estado. Más de 2000 casos han venido registrando organizaciones observadoras del comportamiento de los derechos humanos en la isla, entre el 2011 y el 2013.

En el caso de Cuba, las políticas de desalojo son de naturaleza antisocial, como sucede en el Brasil contra el Movimiento Sin Tierra, y contrario a las políticas sociales de un país como Chile que legaliza y da créditos a su movimiento de Okupas. En Cuba la política del desalojo está dirigida contra quienes, en ausencia de políticas que proporcionen viviendas a sectores populares, recurren a medios y ocupan espacios para procurarse un techo para sí y sus familias. Un caso singular en  Cuba y que llama la atención en este sentido es el de la activista y Dama de Blanco Yurleany Tamayo Martínez.

Esta política de desalojo corre pareja a las políticas de reparto de propiedades o de construcción inmobiliaria para los sectores de la élite del poder, y para la nueva clase de residentes extranjeros que se asienta en la isla.

Es llegada la hora de reactivar una Campaña Nacional contra el Desalojo, iniciada ya en 2009, con el movimiento Los Sin Casa, por la Corriente Martiana y el proyecto mediático Hablemos Press.  Nuevo País y el Proyecto Violencia Cero, que anima la Plataforma Femenina van a reemprenderla,  invitando a toda la sociedad civil, y a organizaciones sensibilizadas con estos temas en el exterior,  a que apoyen y se sumen a este esfuerzo.

Para nosotros es un tema sensible y vital porque esta política de desalojo va dirigida precisamente ahora contra  Odalys Fernández Quesada y Gloria Llopis Prendes, dos activistas de la Plataforma Femenina Nuevo País y del Proyecto Violencia Cero, que han dedicado sus mayores esfuerzos a defender a familias víctimas del desalojo, principalmente personas negras, y a documentar casos extremos.

Ellas son dos profesoras ejemplares y activistas, que resultan molestas a las autoridades por su fuerte compromiso social con los de abajo cuyas voces no son escuchadas.  Ahora se enfrentan al peligro de la violencia, del corte de los servicios de electricidad y al de ser despojadas, junto a sus familias, que incluyen niños pequeños, de unos hogares que han edificado en el municipio Batabanó por cerca de 14 años.

Ellas parecen las primeras y nuevas víctimas de un viejo principio: las casas del Estado son para los “revolucionarios”.

Ellas han sido declaradas ilegales bajo resoluciones anticonstitucionales e inaplicables, como de hecho ha sucedido históricamente en muchos lugares desde 1985, año en el que se emitieron resoluciones regulatorias de tipos de vivienda en Cuba, en un país donde la posibilidad de contar con espacios habitables ha dependido siempre, y con escaso éxito social, del Estado.

Y ellas y sus familias necesitan de todo el apoyo: de la sociedad civil cubana, de organizaciones feministas en el mundo, de gremios y sindicatos de maestros y profesores, y de organizaciones  y personas sensibilizadas con los derechos humanos.

Apoyándolas ahora, estaremos apoyando a todas las víctimas presentes y futuras de la política del desalojo.

Grabe la etiqueta #CubaContraelDesalojo,  y hágala correr por las redes sociales. La reactivación de esta campaña, con los rostros de dos familias cubanas, trabajadoras y humildes, comienza ahora como propósito necesario para devolver la sensibilidad a la sociedad cubana.

Hacia el Consenso Constitucional


La Hoja de Ruta Constitucional es una propuesta de consenso entre diferentes sectores de la ciudadanía para abrir un proceso constitucional que responda a la diversidad de intereses e identidades  de la sociedad cubana, y que se base en la legitimidad de aquellos. Dentro y fuera de Cuba.

Los abajo firmantes asumimos esta Hoja de Ruta Constitucional como empeño común  entre las distintas organizaciones, personas e instituciones que aspiran al cambio democrático, para abrir una vía que garantice y posibilite que dicho cambio ponga en primer lugar al Estado Democrático de derecho, a la ley y a la participación democrática de los ciudadanos en la definición de su futuro. Trabajaremos compartiendo una agenda para definir ante todo el qué en la sociedad cubana ―las reglas democráticas del juego―   no la competencia entre grupos para decidir el quién del poder en el Estado. Creemos que lo primero a decidir es la naturaleza del poder, no quienes lo detentan.

Esta Hoja de Ruta consta de dos vías: el debate entre todos los sectores y personalidades de la sociedad civil y política, dentro y fuera de Cuba, que aportarán sus ideas y propuestas a un  proceso constitucional que permita llegar a un consenso satisfactorio para todos los sectores de la sociedad, y la recogida de firmas y propuestas ciudadanas, ya iniciada, dentro del proyecto Asamblea Constituyente Ahora.

Nos resulta evidente que el debate  dentro de este proceso constitucional será intenso y complejo. Nuestra rica tradición constitucional está alimentando ya  la controversia entre quienes creen en la restauración de la paradigmática constitución de 1940, los que abogan por la  reforma de la constitución actual y los que propugnan la redacción de una nueva Carta Magna. Pero lo propio y auténtico del consenso es el debate. Hacerlo con madurez, respeto, sentido de responsabilidad e inclusión, asumiendo que una discusión constitucional debe ser un juego de suma positiva, es el reto a enfrentar por todos los cubanos. Para ello podemos empezar por recuperar el espíritu de la Constituyente de 1940 expresado en el lema: Cuba dentro, los partidos fuera. Y cualquiera sea el consenso al que lleguemos, entendemos que al final del proceso prevalecerá aquello que legitimen los ciudadanos.

Para este debate habilitaremos un sitio Web que atesorará  la información, la experiencia y los trabajos producidos o que se vayan produciendo, que permitirá a los ciudadanos con acceso exponer o comentar las propuestas, y les posibilitará también aportar su firma, si están de acuerdo con apoyar el proyecto.

Realizaremos además a fines de mayo 2014 cinco encuentros entre cubanos de diferentes visiones, en cinco ciudades en las que viven o se asientan comunidades importantes: La Habana, Cuba; Miami y New Jersey, Estados Unidos; San Juan, Puerto Rico y Madrid, España. El título del encuentro será: Cuba: el cambio en clave constitucional.

Estos encuentros están concebidos como un paso inicial en la construcción del consenso, y su agenda se concentrará exclusivamente en dos temas:

Primer tema: ¿Por dónde empezar el consenso constitucional? Este tema busca un intercambio creativo entre las distintas visiones del proceso constitucional futuro en Cuba: los restauradores, los reformadores y los animadores del nuevo constitucionalismo.

Segundo tema: papel y participación de los cubanos que viven o residen en el exterior en el futuro Estado democrático. Este tema parte de tres consideraciones: un Estado es democrático si en él participan todos sus nacionales,  independientemente del lugar donde vivan; por otra parte, y debido a razones políticas, Cuba se ha convertido en una nación transnacional; finalmente,  los cubanos que viven o residen en el exterior constituyen uno de los pilares básicos de la economía cubana.  Los términos y metodología de participación en estos encuentros se darán a conocer posteriormente.

Cuba puede. La experiencia fortalece la convicción de que sin una idea fuerte y una visión clara de las metas, el cambio no es necesariamente para mejor. La Hoja de Ruta Constitucional, que se inscribe en el movimiento latinoamericano por cambios constitucionales, puede ser una de esas metas fuertes, necesaria para alcanzar en Cuba un sólido Estado Democrático de Derecho.

Organizaciones e instituciones que adhieren al Consenso Constitucional

(Las que adhieran y posean, pueden aportar sus logotipos, si no tienen objeción, para ilustrar la pluralidad y horizontalidad del Consenso)   Leer la entrada completa »

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