En el punto cero de la represión


Manuel Cuesta Morúa firmando la medida cautelarLa primera vez que he puesto un pie en ese lugar terrorífico llamado Villa Maristas, similar a la Lubianka en la felizmente desaparecida Unión Soviética, ha sido por mi propia voluntad.  Acompañaba a Manuel Cuesta Morúa a buscar  al instructor Yurisán Almenares, encargado de la causa 5 de 2014 en su contra, luego de que fuera detenido arbitrariamente el 26 enero de este año para impedirle participar como organizador en el II Foro Alternativo a la Cumbre de la CELAC celebrada en la Habana.

La detención terminó 4 días después con la notificación de una medida cautelar que nunca le fue entregada pero le obligaba a ir cada martes a firmar dicho documento en una Estación Policial, por el supuesto delito de Difusión de Noticias Falsas contra la Paz Internacional.

Pero la notificación de medida cautelar no fue exhibida más que una vez ante los ojos del interesado: el 30 de enero cuando fue liberado. En la práctica, Cuesta Morúa estaba firmando un papel sin respaldo. La imprecisión caracterizó la situación desde su inicio. Los motivos de la detención y la causa que pretendían armar en su contra no tienen relación directa, lo cual indica que la vieja escuela mafiosa del castrismo sigue rigiendo en Cuba: estudian el código penal con la finalidad de destruir a sus adversarios, manipulan la ley hasta que  el castigo encuentre su culpa.

En Villa Maristas quería verle la cara a alguno de los que trabajan allí infringiéndoles dolor a otros seres humanos. Castigándoles, no por violar la ley universal, que no podría exceder la medida del castigo, sino por no expresar fidelidad al régimen de Castro.

Por alguna razón me conectaba con la madre de Pedro Luis Boitel, a quien vi en un documental titulado Nadie Escucha. Ella decía que habiendo sido perseguido su hijo en tiempos de Batista, siempre encontró una puerta que tocar, una oportunidad de librarlo de la muerte. Pero en tiempos de Fidel Castro no fue así y Boitel murió tras una huelga de hambre, encarcelado en las más crueles y degradantes condiciones, en la prisión de La Cabaña. Eran los tiempos en que las izquierdas del mundo regalaron la impunidad al gobierno cubano, para que éste improvisara dentro de un amplísimo registro de violaciones de los derechos humanos. Y la sociedad cubana, aterrorizada, también miraba en otra dirección: en la de escapar a los Estados Unidos, mientras se hace “el loco” hasta que se pone un pie en tierra de libertad. No es muy diferente ahora.

Villa Maristas también está cerrada. No puede recibir la visita de un relator del Consejo de Derechos Humanos, ni de representantes de organizaciones de la sociedad civil ―disidente y perseguida― , para velar por que no se practiquen contra los presos ninguna clase de tortura y se respeten todos sus derechos. El gobierno ha firmado algunos protocolos y se declara contra la tortura, pero no podemos creer en el gobierno y los que han pasado por las celdas de Villa Maristas dan testimonio de que sí se tortura hasta la locura con la finalidad de destruir a la disidencia interna.

 Y si alguien me acusara de no tener evidencia les digo que ese es el punto, que es preciso que el gobierno cubano abra sus cárceles a la prensa, no la controlada por ellos, y a los relatores internacionales y de la Sociedad Civil independiente, porque lo que Castro presenta es fabricada por el régimen mismo.

No solo se tortura a la disidencia. Ni se sabe si solo con “tortura blanca”, que no es menos tortura. También a los trabajadores que cometen un error y son acusados de sabotaje, sin que puedan reclamar sus derechos inalienables y defenderse de semejante acusación.

Me daban ganas de abrir puertas, de ser muy fuerte y patearlas todas. De encontrar un recurso legal para que el pueblo cubano pueda poner bajo investigación,  y con derecho a la presunción de inocencia, a todos los que trabajan allí. Hasta los cocineros, responsables de haber servido coles con trozos de cucaracha a un familiar de un amigo, simple trabajador, que estuvo allí retenido largos días, inolvidables, y a quien, al modo de los inquisidores, interrogaban para arrancarle una falsa confesión. Tampoco lo dejaban dormir.

Pero he ido solo hasta el recibidor: pisos pulidos, flores plásticas, expresiones kitsch para esconder  la sordidez de los carceleros instruidos por el Ministerio del Interior; la miseria hasta tocarse la osamenta de los detenidos debajo de esos pisos lustrosos. Villa Marista es una cosa por fuera y otra cosa por dentro, dice una voz popular.

El instructor Yurisán Almenares no dio la cara. Quizá no estaba listo para que lo fueran a buscar los propios perseguidos. No tenía respuesta porque estos tipos no pueden improvisar. Deben consultar a  sus superiores, no a las leyes ni a su propia conciencia. Una capitana sonriente, nos hizo pasar a una salita y allí nos explicó, casi apenada, que el Instructor no estaba y que ella tomaría nota de lo que demandaba Manuel. Así que vi como trazaba cuidadosamente las palabras que él iba pronunciando. Queríamos obtener la notificación del sobreseimiento de la causa. No hay medida cautelar; ergo, no debe haber causa pendiente.  Eso para no decirles que era insostenible tanto la presunta causa como la medida cautelar. Viviendo en Cuba resulta tan imposible sustraerse a la realidad del poder, por absurdo y  kafkiano que sea, como patear las puertas de las celdas tapiadas de Villa Maristas.

Recordemos que el delito tenía un nombre tan estrambotico como el de Difusión de Noticias Falsas contra la Paz Internacional. Y que las supuestas noticias falsas trataban el tema del racismo en Cuba, donde el gobierno enseña en las escuelas la discriminación por motivos políticos, y presenta el tema de los derechos raciales, no como derechos ingénitos, sino como una concesión emanada de la dictadura del Estado; y administrada  en la medida en que puede luego utilizarse en la propaganda revolucionaria. Pero el racismo sigue ahí, arraigado en la sociedad como un error de base que se manifiesta en fenómenos cotidianos que tampoco escandalizan a todo el mundo. Creciendo, junto a otras formas de discriminación, y enmascarado bajo la cínica sonrisa del poder.

Manuel Cuesta Morua lo sabe bien porque ha dedicado su vida a registrar ese fenómeno en la historia y actualidad cubanas. Así que ha escrito en innumerables ocasiones sobre el tema y se responsabiliza de cada una de sus palabras.

Nos fuimos de allí sin obtener respuestas. En mi mente el recuerdo de esas personas que no conozco y que están encerrados allí, medio olvidados por todo el mundo, con el pánico de sus propios abogados.

Una cosa podemos prometer a  los gendarmes de Villa Maristas y a sus jefes máximos, donde quiera que se escondan: algún día abriremos todas esas puertas, y después de juzgar con garantías del debido proceso a los que nos oprimen, el lugar formará parte de los proverbios populares que convertirán a Cuba en una nación celosa de la libertad de sus ciudadanos.   Leer la entrada completa »

Metodología: Encuentros de Mayo por el Consenso Constitucional


Esta metodología para los Encuentros de Mayo, que se realizarán a fines de ese mes y serán los primeros, responde a la necesidad de establecer pautas generales, pero flexibles, para lograr que dichos Encuentros brinden resultados concretos, específicos y que sean compartidos, en la dirección de ir alcanzando, paso a paso, el Consenso Constitucional.

Los Encuentros de Mayo no están concebidos como un torneo intelectual; aunque creemos necesario y estimulamos la discusión profunda de estos temas, para lo que reiteramos la invitación a todos a que publiquen sus textos en el sitio: https//consensoconstitucional.com  Lo que pretendemos en estos Encuentros es una discusión argumental en la que prevalezcan los mejores puntos de vista en relación con cuál se consideraría como el mejor escenario de partida que podemos compartir para abrir e impulsar, desde abajo, desde la ciudadanía y la sociedad civil, y entre todos los cubanos, un cambio constitucional.

¿Qué haremos?

Primero: abrir una convocatoria para que se redacten ponencias en las que se expongan, en 10 puntos claros y concisos, las razones por las que cada quien considera que una de estas tres opciones: la Constitución de 1940, la de 1976 o una nueva Constitución constituyen, respectivamente, el mejor punto de partida que los cubanos debemos compartir para lograr el cambio constitucional. Pueden participar todos los que así lo deseen, cubanos o extranjeros, y cada participante debería comprometerse en la defensa de una sola de las opciones, independientemente de que vea méritos en más de una. Esto último es necesario para que los ciudadanos perciban con claridad las diferencias y puedan contrastar mejor a la hora de adoptar una posición. Un Comité de Iniciativa Constitucional, compuesto por siete abogados, cuatro de Cuba y tres residentes en el exterior, seleccionarán tres ponencias, una por cada opción, a fin de que sean reproducidas. Por razones obvias, se seleccionarán solo de entre las ponencias escritas por cubanos.

Segundo: constituir, en el caso de Cuba, Mesas de Iniciativa Constitucional en todo el país, en torno a la cual se reunirán entre 10 y 15 activistas, sea por organización, cercanía o afinidad, y en las que se discutirán, una vez presentadas las ponencias seleccionadas, los argumentos en pro o en contra de cada una de las opciones. Al finalizar cada Encuentro, se tomará una decisión que definirá cuál es la opción que se considera más apropiada como punto de partida del cambio constitucional. La decisión debe tomarse por consenso. Solo en caso de que no se alcance un acuerdo argumentado, se tomará una decisión por mayoría simple.

En el caso de los Encuentros en otros países y ciudades sugerimos que se realicen de modo convencional: elegir un espacio adecuado en el que puedan reunirse entre 1 y 3 representantes por cada organización comprometida a trabajar en el Consenso Constitucional. Las Personas Públicas también participarán en cada espacio, según su elección. Esto puede simultanearse con el libre establecimiento de Mesas de Iniciativa Constitucional en cada casa que quiera participar en cualquier lugar del mundo, con la sola condición de que participen como mínimo siete cubanos.

Se puede participar también de manera individual. Por razones diversas es probable que algún cubano, viva en Cuba o en cualquier país, no pueda reunirse con otros cubanos interesados en participar. Esto puede hacerse solicitando las ponencias seleccionadas y enviando su elección, todo a través del correo: firmas@consensoconstitucional.com

Todos los Encuentros deberían ser documentados, sea a través de fotografía o de video.

Tercero: Computar cual de las opciones cuenta con mayor consenso o resulta más votada como punto de partida para impulsar el cambio constitucional. En este punto necesitamos hacer dos aclaraciones: una, la opción elegida no se convierte en la opción única, excluyente del resto de las opciones y enfoques. Al elegir una opción solo significa que esta se convierte en el marco referencial y en la plataforma de trabajo dentro de los cuales vamos a proponer e imaginar el cambio constitucional. Las restantes opciones también participan a través de propuestas específicas que concreten el proyecto final. Solo así podremos hablar de un auténtico Consenso Constitucional. Y dos, cualquiera sea el proyecto final que concretemos, es importante reafirmar que este debe someterse a la voluntad ciudadana para alcanzar plena legitimidad como propuesta de cambio constitucional.

Cuarto: constituir Comités de Iniciativa Constitucional, compuestos por personas interesadas y que tienen experiencias y conocimientos en ámbitos o zonas de intereses específicos (constitucionalismo, política, economía, educación, salud, género, minorías, medios de comunicación, ecología, derechos humanos, sindicalismo, cultura, etc.), a fin de proponer cambios o reformas concretas en diversas materias legislables.  Leer la entrada completa »

Las pretensiones imperiales de Rusia


La crisis de Crimea ha destapado las viejas tensiones de la Guerra Fría. Moscú quiere consolidar su salida al Mar Negro, aprovechando la debilidad que los disturbios y la inestabilidad política han creado en Ucrania. También, desde hace meses Rusia hace gala de retomar sus pretensiones sobre el Caribe anunciando negociaciones con Cuba, Venezuela y Nicaragua para el establecimiento de bases navales en esos países.

Este resucitar de la vieja vocación imperial rusa, podría degenerar en un serio conflicto bélico de proporciones insospechadas. No es nada nuevo que Rusia asuma poses de conquistador. A lo largo de su historia se observa su insaciable  sed de  expansionismo.

Desde que Oleg El Sabio crea el principado de Rus en Kiev en el año 880 d. C., se interesó por conquistar territorios. Cien años después, para el 981  bajo Vladimir I,  abarcaba una extensión desde Lituania y Polonia y lo que se conoce como la Galicia ucraniana. Más tarde Iván III El Grande (1462-1505) funda el principado de Moscú y traslada la capital a esa ciudad y por sus conquistas triplicó la extensión de ese país.  Desde esa época, Rusia tuvo gran interés en tener acceso libre hacia al Mar Báltico y hacia el Mar Negro. Algo que logró Pedro El Grande (1672-1725), llegando su territorio hasta el Océano Pacifico y en 1721 dejó de llamarse principado para oficialmente denominarse Imperio Ruso. En 1809 el imperio se anexa Finlandia hasta que se independiza de este en 1918. Con los Soviets en el poder y ya convertida en la Unión  de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), durante la II Guerra Mundial entre 1939 al 1945  se anexa una parte del territorio de Polonia, los países bálticos ( Lituania, Estonia y Letonia) y convierte en sus colonias   parte de Alemania, Checoeslovaquia, Hungría , Polonia, Rumania, Bulgaria. Y en 1961 convirtió a Cuba en su neo-colonia tras la traición del tirano Fidel Castro, quien entregó la soberanía de Cuba a la URSS, cuestión afianzada por el infame pacto Kennedy-Khuchev en 1962, dándole a Moscú una cabeza de playa en América.

Tras el desplome del bloque socialista y la desintegración oficial de la URSS el 25 de diciembre de 1991, Rusia sale de Cuba y se reconstituyen naciones que fueran absorbidas por el imperialismo ruso.

Rusia vuelve a despertar su vocación imperial. Aparte de afianzar sus intereses invadiendo a Osetia del Sur en el 2008, en un conflicto con Georgia y comenzar a revivir sus pretensiones en el Caribe, vuelve a mirar hacia Crimea, cuya base naval sostuvo a pesar de habérsele independizado Ucrania hace 22 años.

Ahora Rusia vuelve a invadir militarmente a Crimea y su clara intención es de quedarse con ella como botín de guerra. ¿Acaso con tales ambiciones imperiales, no será su objetivo a mediano plazo la conquista de Ucrania?

Su ambición imperial se extiende desde América hasta el Pacifico, donde anuncia negociaciones para establecer bases en las Islas Sybelles, Indonesia y Viet Nam. Está claro su interés por recuperarla posición hegemónica como potencia mundial que otrora tuvo bajo la URSS. Leer la entrada completa »

Campaña: Cuba Contra el desalojo


logo1La política del desalojo en Cuba es una política de Estado. Más de 2000 casos han venido registrando organizaciones observadoras del comportamiento de los derechos humanos en la isla, entre el 2011 y el 2013.

En el caso de Cuba, las políticas de desalojo son de naturaleza antisocial, como sucede en el Brasil contra el Movimiento Sin Tierra, y contrario a las políticas sociales de un país como Chile que legaliza y da créditos a su movimiento de Okupas. En Cuba la política del desalojo está dirigida contra quienes, en ausencia de políticas que proporcionen viviendas a sectores populares, recurren a medios y ocupan espacios para procurarse un techo para sí y sus familias. Un caso singular en  Cuba y que llama la atención en este sentido es el de la activista y Dama de Blanco Yurleany Tamayo Martínez.

Esta política de desalojo corre pareja a las políticas de reparto de propiedades o de construcción inmobiliaria para los sectores de la élite del poder, y para la nueva clase de residentes extranjeros que se asienta en la isla.

Es llegada la hora de reactivar una Campaña Nacional contra el Desalojo, iniciada ya en 2009, con el movimiento Los Sin Casa, por la Corriente Martiana y el proyecto mediático Hablemos Press.  Nuevo País y el Proyecto Violencia Cero, que anima la Plataforma Femenina van a reemprenderla,  invitando a toda la sociedad civil, y a organizaciones sensibilizadas con estos temas en el exterior,  a que apoyen y se sumen a este esfuerzo.

Para nosotros es un tema sensible y vital porque esta política de desalojo va dirigida precisamente ahora contra  Odalys Fernández Quesada y Gloria Llopis Prendes, dos activistas de la Plataforma Femenina Nuevo País y del Proyecto Violencia Cero, que han dedicado sus mayores esfuerzos a defender a familias víctimas del desalojo, principalmente personas negras, y a documentar casos extremos.

Ellas son dos profesoras ejemplares y activistas, que resultan molestas a las autoridades por su fuerte compromiso social con los de abajo cuyas voces no son escuchadas.  Ahora se enfrentan al peligro de la violencia, del corte de los servicios de electricidad y al de ser despojadas, junto a sus familias, que incluyen niños pequeños, de unos hogares que han edificado en el municipio Batabanó por cerca de 14 años.

Ellas parecen las primeras y nuevas víctimas de un viejo principio: las casas del Estado son para los “revolucionarios”.

Ellas han sido declaradas ilegales bajo resoluciones anticonstitucionales e inaplicables, como de hecho ha sucedido históricamente en muchos lugares desde 1985, año en el que se emitieron resoluciones regulatorias de tipos de vivienda en Cuba, en un país donde la posibilidad de contar con espacios habitables ha dependido siempre, y con escaso éxito social, del Estado.

Y ellas y sus familias necesitan de todo el apoyo: de la sociedad civil cubana, de organizaciones feministas en el mundo, de gremios y sindicatos de maestros y profesores, y de organizaciones  y personas sensibilizadas con los derechos humanos.

Apoyándolas ahora, estaremos apoyando a todas las víctimas presentes y futuras de la política del desalojo.

Grabe la etiqueta #CubaContraelDesalojo,  y hágala correr por las redes sociales. La reactivación de esta campaña, con los rostros de dos familias cubanas, trabajadoras y humildes, comienza ahora como propósito necesario para devolver la sensibilidad a la sociedad cubana.

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